Soy Matthijs, tengo 20 años y colaboré como voluntario en Brazos Abiertos. Me recibieron con los brazos abiertos; vinieron a recogerme al aeropuerto a la 1:00 de la madrugada, ¡fue genial! Ayudé a construir la nueva iglesia, acompañé a los niños en la escuela, jugué al fútbol con un grupo y, en general, ¡lo pasé de maravilla! El cariño de Willem y Erna por el barrio, los niños y los voluntarios es contagioso. Estoy muy contento con mi experiencia en Brazos Abiertos; fue un tiempo maravilloso con muchas experiencias nuevas, nuevos amigos y ¡una aventura más!